Posibilidades de los espacios en el entorno de los hospitales.

Los suelos dotacionales destinados a usos y servicios públicos pueden considerarse «el esqueleto de la ciudad». Dentro del suelo dotacional, el destinado a uso sanitario merece una revisión debido al salto cualitativo de las necesidades, creado por la crisis pandémica que todavía estamos viviendo y a la que podemos estar expuestos de nuevo.

Las estrategias urbanísticas de actuación, se basan en principios como: oportunidad económica, sostenibilidad, cohesión socio-territorial y calidad de vida. Estos conceptos son objeto de revisión multidisciplinar continua por parte de sociólogos, políticos, urbanistas, etc. y por supuesto arquitectos.

Cada día se publican nuevas referencias sobre el futuro de las ciudades:Tim Williams (Cities Leader for Australasia and Chair of Open Cities) apunta en un artículo una incipiente idea de cómo las ciudades podrían cambiar, y sugiere que seamos creativos a la hora de pensar en dar respuesta a los nuevos comportamientos que surgen de esta crisis creada por el Coronavirus.

José María Ezquiaga: “La epidemia ha visibilizado que todo espacio potencialmente público es valioso. Hay que recuperar solares cerrados, rincones, y acondicionarlos. Es necesario que en cada célula de la ciudad se puedan encontrar espacios que puedan tener el papel de zonas comunes y verdes”.

OMS: Toda ciudad debería tener más de 11 metros cuadrados de zonas verdes por habitante para garantizar la calidad del aire, esto alude a la presencia de la naturaleza como una trama continua dentro de la ciudad.

MVRDV:Exploraciones sobre el urbanismo sin contacto. Orientado a entender como los cambios en nuestra comprensión del espacio personal podrían afectar al futuro de nuestro planeta

Todas estas opiniones concluyen en el requisito de ampliar el espacio libre entre personas, edificios, etc.

 ¿Cómo se puede ampliar los espacios en las ciudades siendo sostenibles?

El espacio es limitado, pero no por eso menos posibilista su potencial de uso. El espacio público común deberá estar cualificado con el objetivo de simultanear actividades y priorizar en momentos claves la actividad crucialmente necesaria.

Analicemos cómo es la red del suelo dotacional sanitario y como se han ubicado los hospitales en él.

Debemos considerar si el solar o el entorno en el que se ubican los hospitales es capaz de asumir ampliaciones necesarias para afrontar situaciones de emergencia y así ser versátiles ante exigencias. Para ello mostramos dos ejemplos de ciudades de España:

Hospital La Paz. Madrid.

El Hospital ocupa una situación privilegiada dentro de la ciudad, en el extremo norte del Paseo de la Castellana. Sin embargo, después de tantos años, el conjunto de edificios del complejo parece querer desbordarse más allá delos límites del solar. No existe un orden estructurado en el conjunto.

Tras 55 años de servicio, el Hospital Universitario La Paz, tiene la intención de renovar completamente sus instalaciones. Los edificios han ido invadiendo el espacio del solar a medida que las necesidades urgentes se han ido ejecutando. Todo ha surgido sin una estructura marco que establezca una estrategia organizada.

Las circulaciones y los accesos en la urbanización del recinto se complican en el escaso espacio que los edificios dejan libre. Las redes de instalaciones se han ramificado y las sucesivas intervenciones han dejado pequeñas edificaciones auxiliares industriales repartidas por el solar, allí donde ha sido geométricamente posible.

Esta situación resta eficiencia sanitaria y económica al servicio. Se pierde accesibilidad y facilidad funcional. Además, se condiciona el desarrollo de nuevas técnicas y procedimientos como consecuencia de LA FALTA DE ESPACIO y de un diseño estructural que SE HA QUEDADO OBSOLETO.

El entorno del hospital está limitado a los intersticios entre los edificios, que se convierten en espacios sin valor, residuales y desestructurados. Las circulaciones entre los edificios son tortuosas y los accesos mantienen su dignidad difícilmente gracias a la plaza peatonal del sur este de la parcela. Además, existen serios problemas en el acceso a urgencias, relegado a un pequeño vial de un solo sentido. Las ambulancias y los ambulantes que llegan al área más urgente se ven obligados a hacer recorridos difíciles y a no tener un aparcamiento digno.

En mayo del 2019 se falló un concurso público con propuestas sobre un programa funcional y un estudio previo. Se propone aumentar la superficie del Hospital de La Paz, renovándolo completamente, con un conjunto de edificios más compacto, denso y ordenado. Esta operación se hará en 15 años, sin interrumpir la actividad del hospital actual, lo cual supone un gran reto en todos los sentidos.

¿Habrá un replanteamiento de esta operación después de la crisis COVID‐19? ¿Qué hospital resultará tras la finalización de la obra dentro de 15 años? ¿Estará preparado para afrontar otros 60 años?

En mi opinión, la envergadura de la renovación de este Hospital, (el mejor valorado de España según el pliego de condiciones del concurso), requiere de una reflexión sobre las necesidades futuras a nivel espacial. Esto es importante no solo en el hospital, sino también en su entorno. Es necesario ir más allá de lo planteado en el concurso, en cuanto a espacio dentro de la urbanización del complejo.

Actualmente la parcela de unos 77.000 m², contiene 187.000m² construidos. Con el nuevo plan funcional, la superficie prevista es de 320.000m² de hospital, en el mismo solar. Casi se duplica la superficie del conjunto hospitalario manteniendo los mismos límites urbanísticos y densificando más aun la construcción del recinto.

Está claro que es posible, pero ¿qué tendremos dentro de 15 años?… Será un hospital igual de obsoleto que el actual y sin posibilidades de crecimiento y desarrollo en esos límites. El programa funcional empezó a redactarse hace más de 11 años y todavía nos quedan 15 para tener una Paz nueva.

La evolución lógica de este hospital, al igual que ha pasado en los últimos casi 60 años, supondrá la necesidad de ampliaciones e intervenciones más o menos inminentes. A pesar de que se haya pensado holgadamente en las necesidades asistenciales y técnicas, es difícil predecir las construcciones auxiliares adyacentes, más o menos efímeras, que serán necesarias debidas a la evolución técnica y de carácter sanitario. Sin embargo, no hay capacidad de movimiento, ni la habrá en este solar.

El arquitecto ganador del proyecto apuntó en una entrevista reciente que para el crecimiento solo había reservado un pequeño volumen dentro de la parcela.

No existirán, por tanto, espacios claros que se puedan habilitar en el recinto para crear, por ejemplo, un hospital de emergencia. O seguramente, no se podrían proponer hospitales de campaña anejos a las circulaciones de servicio o camas, que fueran eficaces y funcionales con el objetivo de superar crisis como la del COVID‐19 u otras pandemias que aparezcan.

Debemos reflexionar sobre los protocolos ante las futuras enfermedades. No debemos permitir que las infraestructuras sanitarias se queden obsoletas antes de terminar su construcción. Debe haber un compromiso de análisis multidisciplinar ante la situación actual de los hospitales en España y los planes de futuro. Ahora más que nunca sabemos lo que significa prevenir antes que curar.

Si observamos el entorno del hospital, se ve claramente, que el solar contiguo, donde se encuentran algunos edificios de investigación de la Universidad Autónoma de Madrid, sería la expansión realmente adecuada para crear un Hospital Universitario. Es la sinergia correcta (que ya existe de hecho), la excusa perfecta para dar lugar a un hospital Universitario, con los recursos de investigación integrados y el camino hacia las nuevas tecnologías que el tiempo va a requerir de manera inmediata.

La Paz se merece otra estrategia, una base de colaboración conjunta con la universidad que está al lado, para construir el hospital tecnológico del futuro y ampliar el solar al doble, incluyendo el campus de la UAM que está enfrente. Así se podría construir más rápido y mejor el nuevo recinto Hospitalario, y después se podrían desarrollar ideas en el solar existente, para atraer empresas que propusieran Clinic.

Research Facility o Translatonal Research Facility y así hacer posible una financiación viable de un proyecto muy importante para Madrid.

Pero, además, la urbanización, el solar, el entorno, los accesos y la operación urbanística responderían más dignamente a lo que se merece esta obra sanitaria.

Barcelona

Uno de los hospitales de referencia en Barcelona es el Hospital Vall d’Hebron.

En un análisis rápido podemos observar la incapacidad de asumir algunos de los requisitos indispensables que plantearán los Hospitales del futuro.

El Hospital se ubica en el noroeste de la ciudad de Barcelona, junto a una circunvalación principal. El solar es amplio y bien comunicado.

Sin embargo, el solar parece colapsado. A lo largo del recorrido por el complejo nos encontramos un laberinto de circulaciones, que no permite orientarse al usuario. La pendiente pronunciada del solar de Este a Oeste, no ayuda a crear una conexión coherente con la accesibilidad que requiere un servicio asistencial para los pacientes que acuden al centro.

Los accesos claves a las áreas del hospital se tornan tortuosas y estrechas, ocupando los resquicios espaciales que hay entre los límites del solar y los edificios existentes. No existe aparcamiento público en el solar. Este se relega al otro lado de la autopista, creando largos recorridos hasta alcanzar el complejo sanitario.

Los edificios surgen en el solar sin una estructura aparentemente ordenada. El conjunto no puede alcanzar una organización estable, versátil y con posibilidades de ampliación que sea acorde con necesidades futuras.

Los bloques se anteponen unos a otros, no dejan entornos amplios que puedan servir a los usuarios para orientarse y llegar convenientemente a los accesos principales. Ahora mismo, el espacio libre en el complejo se limita a lugares residuales entre los bloques que conforman el hospital. La capacidad del solar se ha agotado.

En este sentido la propuesta ganadora para transformar el campus, plantea soluciones que mejoran esta situación. Se van a eliminar algunos edificios y así surgirán espacios amplios que permita un orden en los ejes de accesos y circulaciones del solar.

La configuración de los edificios más importantes es difícilmente operativa con las necesidades actuales y más aún desde la crisis planteada hace unos meses. La tipología del edificio principal del en el Vall d´Hebron, es vertical monobloque. Una tipología que resolvía los hospitales españoles de los años 70, también denominada de tipo “avión” donde prima la importancia de los núcleos de comunicación vertical. De estos núcleos salen en los diferentes niveles las alas de hospitalización y otras áreas con el resto de servicios. La organización es idéntica en todos los niveles.

Hoy en día, las áreas ambulatorias y de diagnóstico han cobrado más importancia, debido que la sanidad se orienta hacia la medicina preventiva. Por esa razón, se ha pasado de la centralización de las circulaciones, a sectorizarlas dependiendo de qué relaciones son necesarias y valorando la segregación de las diferentes circulaciones.

No tienen sentido renovaciones parciales de los hospitales que no resuelvan los protocolos necesarios en la sanidad actual y, por supuesto, las que no piensen en el futuro. No podemos enfrentarnos a los nuevos retos sanitarios con este tipo de infraestructuras. Debemos analizar y valorar un cambio inmediato, empezando no en el momento actual, sino en las necesidades de dentro de 20 años en adelante.

Recordemos que la inercia que supone renovar las infraestructuras no es acorde con lo inmediato y efímero de los momentos que estamos viviendo, por esa razón debemos empezar a pensar en nuevas estructuras lineales, flexibles y versátiles que se puedan adaptar a las necesidades actuales, pero que también puedan asumir los cambios que se planteen en el futuro.

La solución para este tipo de configuración de hospitales, debe pasar por comenzar una reforma completa planteando un nuevo edificio. Este edificio debe absorber gradualmente las áreas que contiene el complejo, de una manera estructurada y consistente. Asi será posible liberar parte del solar y tener un hospital capaz de comprometerse con ampliaciones o modificaciones más o menos urgentes ante posibles crisis inmediatas o futuras.

¿Quién empieza a pensar en estas nuevas soluciones? ¿Cómo se plantean y organizan eficazmente? ¿Cuánto suponen? ¿Cuándo?

¿Es más sostenible renovar los hospitales existentes que hacer nuevos hospitales?

Publicado por María Fernández Lanchas

Soy arquitecto y mi trabajo ha sido fundamentalmente colaborar en proyectos de Hospitales u otros tipos de arquitectura sanitaria.