Revolución en la Arquitectura Sanitaria II

REVOLUCIÓN EN LA ARQUITECTURA SANITARIA

Improvisar no es la solución en los momentos de cambio profundo y de consecuencias importantes. No obstante, debemos pasar a la acción. Desde que vivimos la pandemia, se han desencadenado alteraciones en el desarrollo de la sanidad que implican acciones simultáneas en todo el mundo y es que resistirse al cambio es ir en contra del fluir inevitable.

La emergencia ha surgido y estamos aprendiendo con el coronavirus, de su contagio y de las respuestas en y a través del espacio. La arquitectura surge a diferentes escalas como un medio de control social y atención médica, mientras seguimos debatiendo sobre el acondicionamiento de los ambientes, para que el resto de las enfermedades puedan seguir siendo tratadas.

El desafío es innovar en los procesos. Los dogmas del pasado son inadecuados para el recio presente. Debemos crecer con las circunstancias, debemos pensar de nuevo y actuar de nuevo.
¿Cómo podemos hacer que la situación sea más segura, no solo físicamente, sino también emocionalmente? La atención médica se puede reinventar para facilitar mejores experiencias y resultados, con el fin de que, sobre todo los pacientes, puedan seguir recibiendo la asistencia necesaria. Muchas de las ideas que ya estaban sobre la mesa antes, ahora serán modificadas. Están saliendo a la luz temas que deben abordarse a través de diseño y defensa centrada en el bienestar.

Hace unos días hablaba con un colega, sobre la diferencia que ahora se crea entre ir a un hospital o que el Hospital venga a ti. La tendencia en el desarrollo tecnológico se mantendrá y la telemedicina permitirá seguimientos que eviten que algunos pacientes desaparezcan del Hospital físico. Pero, a pesar de la futura disociación entre pacientes crónicos y agudos, estos últimos seguirán necesitando inevitablemente acudir a menudo al hospital para diagnosticarse y recibir tratamiento. Seguramente, las infraestructuras hospitalarias evolucionarán hacia la especialización, aunque veo más sostenible la agrupación de varias especialidades en complejos que puedan compartir sinergias y servicios.

La persistencia de los Hospitales nos lleva, por tanto, a reflexiones sobre comprender las nuevas reglas que resuelvan y aporten valor a los procedimientos en el futuro inmediato. La evolución no sería suficiente porque mejoraríamos un sistema desfasado, es necesaria una revolución en la sanidad.

Abordar este asunto requiere acercamientos progresivos para el análisis. Si comenzamos en este caso con cuantos filtros deberíamos traspasar en los accesos a un hospital, en una situación ideal, podemos acordarnos de paisajes que se han dado en nuestras ciudades, no hace mucho, cuando la población requería de test masivos. Podemos así pensar que el día de mañana se requerirán filtros tipo “peajes de test” o “peajes de vacunas” en los aparcamientos exteriores de hospitales que nos conduzcan a uno u otro acceso de pacientes.

filtro 01 _ aproximación al hospital.

filtro 02 _ aproximación a las áreas ambulatorias no urgentes: Consultas, Pruebas funcionales y Hospitales de día.

Marzo y abril de este año fueron una época dorada para la experimentación en pánico. Mientras los equipos se apresuraban a convertir recintos alternativos como IFEMA en hospitales improvisados para pacientes con COVID-19, los médicos de todo el mundo se apresuraron a encontrar esas polvorientas páginas traseras en sus planes estratégicos sobre telemedicina. La carrera hacia la implementación tenía mucho en juego, porque los pacientes que de otro modo habrían visitado un hospital o una clínica ambulatoria para recibir atención de rutina, en cambio, se mantuvieron alejados de los centros de salud.

A lo largo de estos años, el área ambulatoria no urgente, se creía iba a ser una de las que más se ampliaría a lo largo del tiempo. Si bien, se ha enfocado la sanidad a potenciar la asistencia primaria (con buen criterio), para detectar y diagnosticar las enfermedades con eficacia y rapidez, muchos de los espacios de estas consultas ya no tendrán necesidad de ser ocupados. El área se especializará, y dará cabida a salas de pruebas funcionales y/o tratamiento que inevitablemente requieran de presencia física de médico y paciente. Por otro lado, los profesionales solicitarán espacios con nuevas configuraciones para ejercer su ahora telemática función, o incluso esos espacios podrán ocupar lugares del hospital no anejos a las consultas siempre que tengan un buen acceso al historial médico del paciente. Este proceso de transformación lleva asociado, no obstante, un proceso de formación y adaptación de personal médico y pacientes, en el que ya estamos inmersos en la actualidad.

Los edificios actuales tienen una única función para cada espacio, pero y si pensásemos en múltiples funciones para los espacios, en un espacio que se transforma. Lo hacemos cada día con nuestros dispositivos digitales, por qué no adaptar también nuestros espacios físicos. Hasta ahora hemos diseñado de una manera lineal, pero todos dependemos de la diversidad, no de una concepción única de la capacidad. De eso se trata la flexibilidad. El desafío es reconstruir nuestro sentido de la capacidad y de la inteligencia. No podemos comprar el sistema de “Fast Food” para los espacios sanitarios, donde todo está estandarizado sin adaptarse a las circunstancias. Tenemos que instaurar procesos orgánicos, personalizar los procesos. No hay que expandir una nueva solución, se trata de crear un movimiento en el que las necesidades eventuales desarrollen sus propias soluciones. Las nuevas tecnologías, combinadas con el talento de médicos y arquitectos estratégicos ofrecen la oportunidad para revolucionar la sanidad, involucrando a todos los participantes.

La nueva normalidad, siempre que lleguemos allí, no se parecerá a lo anterior. Eso no solo es cierto en sentido figurado, sino también literal, ya que los espacios y prácticas de atención médica ya están siendo pensados en respuesta a las necesidades y expectativas de un mundo post-COVID. ¿Recuerda la sensación de estar sentado en una sala de espera llena de gente frente a alguien que lucha por contener una tos desagradable?

«La sala de espera tiene que desaparecer», dice el Dr. Dino Rumoro, presidente del departamento de medicina de emergencia de la Universidad Rush. Las salas de espera con tabiques de plexiglás son solo el comienzo…

** En próximos artículos seguiremos analizando circulaciones, filtros y transformaciones de las áreas funcionales.

Publicado por María Fernández Lanchas

Soy arquitecto y mi trabajo ha sido fundamentalmente colaborar en proyectos de Hospitales u otros tipos de arquitectura sanitaria.

2 comentarios sobre “Revolución en la Arquitectura Sanitaria II

  1. Excelente aportación Maria………recomiendo hablar de CIUDAD y HOSPITAL, como evidencia la experiencia que estamos sufriendo, lo 2º, sin una solución URBANA asociada tiene MAL recorrido.

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