Circulaciones post-Covid en el área de urgencias.

Urgencias Hospital Pandemia

Durante la última década, los gestores de servicios de salud y el liderazgo de los hospitales se han centrado en reducir la capacidad en número de camas de los hospitales. Se ha enfocado más atención a la asistencia primaria y acelerado los diagnósticos. Los procedimientos complejos, que antes requerían una estancia prolongada ahora se pueden realizar en un día. La reducción de costos y la rentabilidad han sido lo más importante en la mente de los planificadores, no la preparación para emergencias.

Los hospitales siempre han sido lugares de curación y los desafíos de COVID-19 subrayan aún más el valor del diseño basado en evidencia para garantizar la atención y la continuidad. Esta práctica se basa en datos empíricos para informar los cambios, que posicionan mejor las infraestructuras físicas y tecnológicas, y manejar una pandemia en evolución. Los hospitales han podido proteger nuestra salud, aunque se hayan visto desbordados.

En los últimos meses ha surgido un enfoque en el diseño como determinante de la salud, con ideas y planes de acción que van más allá de los arquitectos, pero que no les puede dejar de lado. Cada vez más, las personas que trabajan en salud, desean que se implementen medidas de procesos y recursos automatizados que repercutan también en la asistencia del paciente.

La escala de la emergencia de salud pública también ha trasladado la conversación sobre el diseño más allá de las paredes de un hospital para abarcar nuevos esfuerzos de protección en los espacios comunitarios.

Se han implantado las medidas de seguridad más inmediatas: mantener la distancia mientras se fomenta la conectividad virtual, evitar el aislamiento social y los impactos en la salud relacionados e incorporar herramientas de colaboración y tecnologías móviles para garantizar que los cuidadores estén preparados. Estos elementos son fundamentales para una experiencia positiva y segura del paciente.

El diseño de los espacios sanitarios es un recurso de atención médica valioso y una estrategia multidisciplinaria esencial. La colaboración entre médicos, legisladores, administradores de TI, diseñadores y arquitectos será fundamental para convertir las ideas inteligentes en realidades que salvan vidas.

Reinventar la arquitectura de los espacios intermedios, promover la equidad en el diseño para todos… La pandemia ha hecho llegar al agotamiento y ha mellado la salud mental de los profesionales, pero con demasiada frecuencia se ha pasado por alto la funcionalidad de los espacios para el personal y los médicos. Además, a medida que se reanuda el acceso para visitantes, las instalaciones deben explorar soluciones de diseño que permitan volver al hospital.

Algunas estrategias de bajo impacto para instalaciones existentes pueden incluir la conversión temporal de espacios o la adición de nuevos permanentes o modulares.

Esta es y será una verdadera prueba de nuestro sistema de salud, que estimula un replanteamiento de procesos y entornos de atención médica, impulsando nuevas ideas que apenas comienzan a afianzarse. La semana pasada asistimos a la presentación de lo que es casi un “manifiesto”, el libro blanco del Smart Hospital, una guía para afrontar tecnológicamente los retos del hospital del futuro.

Tendremos que ser proactivos, ingeniosos y creativos, pero ¿cuál es la solución, mientras, en los espacios que tenemos ahora?

El desafío es hacer que los pacientes se sientan seguros y cómodos para someterse a una cirugía o un tratamiento durante una pandemia. Por ejemplo, unos meses después del aumento en los casos de coronavirus, los hospitales aún no ven el regreso de los pacientes, a la mayoría de los procedimientos solo regresan al 50% al 70% de los que eran. En respuesta, los centros médicos ya están implementando o deben hacerlo, planes de diseño y reconfiguración del personal para crear áreas segregadas dentro de ciertas unidades o adyacentes al hospital principal para garantizar la fluidez y aumentar la satisfacción del paciente.

Los hospitales deben atender a toda la población. La colaboración y el trabajo conjunto de los subsectores de la salud (público, privado y de obras sociales), en nuestro país, resulta esencial y las prestaciones necesarias de los pacientes más urgentes son:
– Diagnóstico.
– Internación según distintos niveles de gravedad que según la OMS son 3: leve y moderado, severo, y crítico.

El servicio de Urgencias Hospitalarias es uno de los más dinámicos en un Hospital, cada año casi la mitad de la población pasa por los servicios de Urgencias de los Hospitales, y este año debido a la pandemia ha habido una disminución en las visitas de afecciones varias que no tenían que ver con el COVID -19 por las restricciones del confinamiento y el miedo al contagio. Esto ha supuesto falta de atención de enfermedades varias como cardiacas o traumatológicas, que han retrasado su atención. Los resultados, por tanto, sugieren que se han alterado las funciones de las Urgencias, además del comportamiento y los procesos de médicos y pacientes.

Este servicio tuvo que abordar el cumplimiento de las recomendaciones de control de infecciones, como la detección inmediata de fiebre, los síntomas del COVID-19 en todas las personas (sanitarios y pacientes), además de un aumento en las distancias entre los pacientes con síntomas de la pandemia y mayor ventilación siempre que fue posible. Todos sabemos que era difícil estar preparado para esta situación, pero cómo abordaremos el futuro, incita a pensar que nos debemos mover, aunque solo algunos van a hacer que las cosas sucedan.

Ana Cabrero, subdirectora de Ingeniería del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, señalaba hace unos días que las organizaciones sanitarias viven en la incertidumbre. Además, apuntaba que “los mejores hospitales del país, (algunos de los madrileños), fueron construidos en los 70 u 80, basados en modelos de los años 30, cuando la medicina era mucho más básica”. Más tarde se han construido modelos mixtos pabellonal-sistémicos, que son más abiertos.

Ahora mismo, todos están tratando de superar los mismos problemas en el «Primer Filtro» necesario que es el área de urgencias.

¿Qué pasos tendríamos que dar para crear realmente un circuito COVID en un hospital actual?

En primer lugar, debemos decidir si los espacios y circuitos COVID, van a ocupar un espacio existente de urgencias o algún hospital de día anejo, que pueda trasladarse o reducirse, o si va a ser un espacio modular añadido al área.

Las Urgencias tienen 2 o 3 accesos:

– Acceso Urgente ambulancias, que no se puede alterar por su carácter de suma urgencia e importancia.
-Acceso Ambulantes.
-Acceso Pediátrico (existe solo en algunos casos), en ocasiones cerca se encuentran accesos a Hospitales de día.

Todos sabemos que debería haber un primer filtro a la entrada de los enfermos ambulantes. Así, el dato de temperatura decide si entramos por un circuito COVID, sometiéndonos a una PCR, que descarte o no nuestro contagio del Coronavirus, o si vamos a una espera libre de COVID donde seguiremos un proceso habitual de urgencia ambulatoria.

Debemos utilizar el tercer acceso o un acceso complementario, con el objetivo de crear una salida de pacientes del circuito COVID leves, que regresen al domicilio. Si no existe debería ser creado. Las salas de espera requieren más espacio, para respetar distancias reglamentarias.

En segundo lugar, se debería hacer una división total entre la admisión de los pacientes COVID y el resto, y es necesario un control que recibiera a los pacientes que dieran positivo en la prueba y que además controlara la clasificación de los enfermos según su grado de gravedad tras el triaje.

Todas las comunicaciones físicas entre el lado NO COVID y COVID de las Urgencias debería será a través de exclusas, donde, existirá la posibilidad de dejar o coger un EPI.

Las salas de triaje habituales deberán dejar paso en la medida de lo posible a salas de observación para enfermos Covid, donde se preverá una clasificación según gravedad y la necesidad de ayudas auxiliares.

La burbuja asistencial que se cree en el área de Urgencias o aneja a ella, deberá contar siempre al final del recorrido, en su parte más interna una conexión con el área de UCI, para trasladar a los enfermos que lo requieran a esa unidad, sin hacer más recorridos horizontales que interfieran con otras áreas. Después, en el área de UCI, ya se estarán llevando a cabo las restricciones pertinentes.

La comunicación vertical se hará a través de un núcleo exclusivo, al cual habrá que buscar la ubicación ideal, en un patio, o fachada. Esta tarea no siempre será fácil, ya que el área de urgencias suele coincidir en la vertical con otras áreas de suma importancia en el Bloque Técnico, como el Bloque quirúrgico o las mismas UCIs cada uno con circuitos óptimos para su funcionamiento.

Publicado por María Fernández Lanchas

Soy arquitecto y mi trabajo ha sido fundamentalmente colaborar en proyectos de Hospitales u otros tipos de arquitectura sanitaria.

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